jueves, 14 de junio de 2018

Y POR QUE NO ??

 No se puede ir con ilusión al trabajo ??-----

Con esta frase sentenciaba un amigo su semana laboral. Según él no se pueden mezclar las ilusiones con el trabajo porque uno de los dos saldrá mal parado y lo más probable, es que serán las primeras las que paguen 
tal imprudencia. De hecho, esta sentencia con voz lacónica y gesto cabizbajo, era el resultado de haber cometido tamaño error.


 Tal cual están las cosas en esta parte del planeta mundo, parece un chiste de mal gusto celebrar esta fecha. Ahí estuvieron políticos y representantes sindicales -con cada vez menos diferencias entre unos y otros- dándose codazos por salir en la foto. Y los trabajadores sufriendo las incompetencias políticas que empeoran constantemente sus condiciones y los parados, rezando para conseguir uno de esos trabajos de mierda que la situación actual está dando, clamando por convertirse en esclavos asalariados, más esclavos que asalariados.

Desde siempre he tenido una relación amor-odio con mi trabajo. Podría hacer una larga lista de ventajas, sin duda alguna, hasta me he descubierto diciéndome eso de: ¡qué suerte trabajar aquí!, pero no he conseguido hasta este momento -soy una mujer optimisma- que mi trabajo sea mi ilusión. Yo también llevo una doble vida: mi trabajo, mis ilusiones. Siempre he pensado que la forma ideal de existencia es la combinación de ambos. De conseguirlo, el concepto mismo de trabajo se difuminaría. Uno viviría ilusionado sus proyectos, le daría igual hacer media hora, una hora más y seríamos grandes profesionales con un extra: amaríamos lo que hacemos. No digo gustar, digo amar. Los poetas saben bien la diferencia y los que son polvo enamorado, también. La sociedad no sabe lo que se pierde por no tener exclusivamente profesionales con vocación. ¿Pueden imaginárselo? Claro que no, es una utopía. Un mundo mejor como ese donde tuviésemos la misma consideración a todos los seres vivientes o donde nuestro respeto hacia el lugar en el que vivimos fuese total. Cuántos mundos imaginarios, cuántos cambios de paradigma.

Tengo otro amigo -en esto sí que soy mujer afortunada- que dice que no se ve capacitado para ganarse la vida fuera de su actual trabajo, que no le gusta porque le roba la energía para sus ilusiones. Trabajo malo, malo. Lo sorprendente es que mi amigo es pura creatividad e ingenio. Él no lo sabe y si lee esto -los amigos suelen pasar por aquí, ya les he dicho que soy una mujer afortunada- se sorprenderá y luego me regañará por mentirosa. No miento, es que él tiene unas gafas que no le permiten ver de cerca, verse. Poder, podría y que conste que esto no es un llamamiento a que lo haga, pero sí una reflexión escrita sobre lo mucho que nos tiene engañado el sistema actual, poniéndonos aros para que saltemos cual animales salvajes adiestrados. No deberíamos olvidar eso, no que somos animales, sino nuestro lado salvaje, no por irracional pero sí por libre, por fuerte, por pasional. El instinto del ser que fue libre, no puede anularse, se le atontará creándole necesidades falsas, haciéndole firmar préstamos eternos, vendiéndonos lo que sea con modelos inexistentes, retocadas, rediseñadas y a las que nos queremos seguir pareciendo o aunque sean producto de photoshop; pero el instinto del ser libre y creador está ahí.

Es curioso como lo que se supone que es el medio para ganarse la vida, nos quita energía para vivir. Pura paradoja de nuestro mundo actual.

Quizá algún día resuelva yo mis dilemas sobre esta cuestión, por lo pronto seguiré sintiéndome un personaje de novela, como me llamaba un amigo -de amigos va hoy la cosa- con la sensación de doble vida y saltando de una a otra, marcando pausas en el calendario para poder volver a una, después de haber recaudado fondos en la otra.

Y POR QUE NO ??

  No se puede ir con ilusión al trabajo ??----- Con esta frase sentenciaba un amigo su semana laboral. Según él no se pueden mezclar las ...